martes, 23 de marzo de 2010

CRACK...!!!



Ante el semáforo, busqué distracción con la vista para compensar la espera. Fue al frenar cuando me percaté de su presencia. Venía por la acera más próxima. Y quizás fuera su porte lo que en principio llamó mi atención. O tal vez la atrevida elegancia de sus colores, que la destacaban sobre el generalizado tono gris de aquella parte de la ciudad. Muy posiblemente, también, la seguridad y diligencia con que caminaba.

Era más que evidente que se ocupaba, y con qué esmero, de su apariencia. Aparecía impecablemente ataviada. Con pocos detalles, pero exquisitos. Y aunque no me llegaba, podía intuir que el rastro de algún perfume, a la altura de su buen gusto, la acompañaba.

Observándola, se desprendía que no era de ese tipo de gente que dejase nada al azar. Ni mucho menos a la improvisación. Y en cada gesto denotaba un permanente y férreo control de si misma. Llegué a pensar que era de esa clase de personas que no dan un solo paso sin previamente haberlo materializado mentalmente hasta familiarizarse con todo su recorrido. Calculando, incluso, cualquier posible sorpresa de última hora.

Es más, podía asegurar, sin temor a equivocarme, que una fuerte voluntad de ejecución -de una agenda bien trabajada previamente y mejor estructurada- era uno de los secretos de la firmeza con que la que desenvolvía todos y cada uno de sus movimientos. Y a saber si no era también su talón de Aquiles –pensé.

La imaginé consiguiendo en buena medida los objetivos que se propusiera. Y aunque en el peor de los casos, no llegase finalmente a la meta que se trazara, en el camino hallaría compensaciones suficientes no alcanzables para el común de los mortales.

No oí el crack. Los impacientes pitidos del resto de los conductores me lo impidieron. Sí vislumbré, ahora ya desde el espejo del retrovisor, los efectos devastadores que la rotura de un simple tacón puede causar en milésimas de segundos. Y de cómo toda una fortaleza aparentemente bien construida se desmoronaba estrepitosamente ante mis atónitos ojos…


©narbona

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2 comentarios:

A las 31 de marzo de 2010, 3:23 , Blogger Blog A ha dicho...

Si, ocurre así, toda la seguridad se desmorona cuando te caes de unos zapatos de 13 centimetros de tacón.. y hay que tener mucha seguridad para levantarse con estilo y seguir caminando como si no fuera contigo.

 
A las 17 de noviembre de 2011, 10:21 , Anonymous BonaresDigital ha dicho...

con ese crack seguro se te vino abajo todo el glamourr que imaginabas.

 

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